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ROSMERY ESPITIA
GUNADULE – ANTIOQUIA

Muchas de las mujeres de la etnia gunadule aprenden sobre este oficio mirando. Desde muy pequeñas observan en silencio a sus madres y otras mujeres de la comunidad; se conectan con la destreza con la que bordan sobre el algodón animales y figuras geométricas llenas de color.

CRUCELINA CHOCHO
WOUNAAN – CHOCÓ

Allá, en el bello litoral de San Juan, en el Chocó, la mayoría de los niños se acercan al tejido gracias a la palma del chocolatillo, y aprenden observando a sus mayores; muy pronto algunos empiezan a elaborar objetos decorativos como maceteros, revisteros, cántaros, petacas y canastos.

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CÁRMEN PALMAR
WAYÚU – GUAJIRA

La llegada de la primera menstruación constituye un gran cambio en la vida de las mujeres wayúu, quienes deben pasar por un prolongado periodo de encierro, a veces tan prolongado como mil días sin ver el sol. Hablamos de hasta tres años dedicados a aprender la sabiduría del tejido wayúu y a entender que su reclusión hará de ellas unas mujeres dignas y respetadas, capaces de conformar una familia.

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INDIRA MENDIOLA
KANKUAMO – SIERRA NEVADA

A las mujeres kankuamas las inspira la cercanía con las sagradas montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Doce comunidades componen el resguardo indígena Kankuamo, un territorio de 24 mil hectáreas que el Estado colombiano reconoció legalmente en 2003.